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Tipos de nutrientes

Los hidratos de carbono, las grasas, las proteínas, las vitaminas, los minerales y el agua proporcionan calor y energía, regulan los procesos corporales y aportan sustratos para el crecimiento del organismo. Cada nutriente tiene sus propias funciones, de forma que la alimentación debe ser completa.

Tipos de nutrientes
© Thinkstock

Lo ideal es combinar los alimentos para que una persona sana pueda comer de todo pero manteniendo un buen equilibrio. Es decir, no se trata de prohibir alimentos sino de comer sin abusar y de forma variada.

Los hidratos de carbono

Los hidratos de carbono son fuentes de energía inmediata, ya que constituyen el combustible del organismo. Además de formar parte de las membranas de las células y de tener funciones estructurales menores, la energía que proporcionan se utiliza durante los primeros minutos en que se realiza un esfuerzo, y después se empiezan a consumir grasas.
Hay varios tipos de hidratos de carbono. El más rápido es la glucosa, que en pocos minutos pasa del aparato digestivo a la sangre, y de ahí a los músculos.
Los hidratos de carbono suelen dividirse en dos categorías: simples y complejos.

Los hidratos de carbono simples

Son azúcares de mesa, miel y el azúcar de las frutas (glucosa y fructosa). En general, los hidratos de carbono simples, como el azúcar y la harina refinada, suministran demasiadas calorías en comparación con los nutrientes que aportan.

Los hidratos de carbono complejos

Son almidones, como los que se encuentran en cereales, verduras, frutas y legumbres.
El proceso de digestión transforma todos los azúcares y almidones en un azúcar simple, la glucosa, que se libera al torrente sanguíneo. Sin embargo, hay que tener en cuenta que la glucosa que procede de almidones se digiere y absorbe más lentamente que la del azúcar, evitando el rápido aumento y descenso de la glucosa en la sangre que se produce al comer demasiados azúcares simples.

Las grasas

Los ácidos grasos son esenciales para el organismo: es necesario consumir dos o tres cucharadas de aceite al día, puesto que las grasas forman estructuras básicas de todas las células, proporcionan algo más del doble de calorías por gramo que los hidratos de carbono y las proteínas, y además suministran la forma más concentrada de energía de la dieta cuyo exceso se deposita en las células de grasa (o adipositos) del organismo.
Las grasas transportan las vitaminas liposolubles A, D, E y K y proporcionan aislamiento y protección a los órganos y el esqueleto. Hay tres tipos de grasa: la saturada, la monoinsaturada y la poliinsaturada.

Las grasas saturadas

Son más proclives a pegarse a las paredes de las arterias y acumularse en los adipositos, favoreciendo la obesidad, y además son más difíciles de digerir. Este tipo de grasa se encuentra sobre todo en los productos de origen animal, como carnes, embutidos, huevos, mantequilla y productos lácteos, así como aceite de coco y de palma. Es la grasa que se mantiene sólida a temperatura ambiente y aumenta el colesterol malo.

Las grasas monoinsaturadas

Son buenas para la salud del organismo, ya que reducen el colesterol en la sangre y también el riesgo de padecer enfermedades coronarias (las que afectan a las arterias coronarias, que son las que suministran sangre al músculo cardíaco) y otras complicaciones vasculares, como el ictus cerebral o la aterosclerosis de las extremidades inferiores. Se encuentran en los frutos secos, el aguacate, el aceite de oliva y el pescado.

Las grasas poliinsaturadas

Son las que favorecen el colesterol bueno, las que mejor se transportan en la sangre sin pegarse a las arterias, además de ayudar a reducir la cantidad de colesterol en los vasos sanguíneos. Esta grasa abunda en los vegetales, los frutos secos, la soja, el marisco y el pescado azul, así como en los aceites de maíz y girasol, el sésamo, las verduras y las nueces.

Las proteínas

Las proteínas son la segunda sustancia más abundante del organismo. Tienen un papel importante en el desarrollo y la reparación de todos los tejidos.
Las proteínas están compuestas de unas unidades llamadas aminoácidos. El cuerpo humano necesita aproximadamente 22 aminoácidos para formar proteínas. Nueve de ellos se llaman aminoácidos esenciales y deben tomarse del exterior. Las proteínas animales contienen todos los aminoácidos en cantidades adecuadas, por lo que se denominan proteínas completas.
Gran cantidad de verduras, cereales, legumbres, frutos secos, semillas y otros alimentos ricos en hidratos de carbono complejos contienen proteínas, pero son incompletas y tienen que combinarse con otros alimentos para conseguir la dosis suficiente de todos los aminoácidos.
Muchas combinaciones tradicionales de algunos alimentos proporcionan proteínas completas, como, por ejemplo, cereales y legumbres, legumbres y frutos secos, cereales y frutos secos, verduras con productos animales, así como patatas y productos lácteos.

Las vitaminas

Las vitaminas desarrollan funciones muy específicas en el organismo. Su función es catalizar las reacciones químicas. Algunos procesos químicos requieren la presencia de varias vitaminas simultáneamente. Éstas, en sí mismas, no proporcionan energía, ya que no aportan calorías, pero son imprescindibles para el metabolismo.
Las vitaminas son solubles en agua o grasa. Las liposolubles A, D, E y K precisan grasa para pasar del tracto intestinal al torrente sanguíneo. Se almacenan fácilmente en el organismo y son tóxicas en dosis elevadas, sobre todo la A y la D.
Las hidrosolubles C y complejo vitamínico B se eliminan fácilmente por la orina si se encuentran en exceso en el organismo. Como no se almacenan fácilmente en el cuerpo, conviene tomarlas a diario. Generalmente no son tóxicas, excepto en dosis muy elevadas.
A continuación se especifican las funciones más importantes de cada vitamina y qué alimentos contienen más cantidad de cada una:

Los minerales

Son compuestos inorgánicos que se encuentran en la tierra, las rocas y el agua. Se precisan unos diecisiete minerales para el buen funcionamiento del organismo. Actúan como catalizadores en la regulación de las contracciones musculares y en la transmisión de impulsos nerviosos, y participan en la digestión y el metabolismo de los alimentos.
Algunos minerales intervienen en la regulación del equilibrio interno de los líquidos y controlan el equilibrio ácido-básico de la sangre y los tejidos.
Los minerales esenciales, presentes en el cuerpo en cantidades relativamente elevadas, son sodio, potasio, calcio, magnesio y fósforo. Los que aparecen en pequeñas cantidades son hierro, cobre, zinc, manganeso, cromo, selenio, vanadio y molibdeno.
En la página anterior, se especifican las funciones más importantes de cada mineral y qué alimentos contienen más cantidad de cada uno de ellos.

El agua

El agua no es un nutriente en sentido estricto, pero se trata del elemento más importante para la vida y se debe tener muy en cuenta. El cuerpo humano está formado principalmente por agua (del 60 al 80 %, según la edad, aproximadamente). Ésta resulta esencial para el buen funcionamiento de los riñones e intestinos y elimina las sustancias de desecho. Es el sistema básico de transporte del organismo, regula todos los nutrientes, las hormonas, las células sanguíneas, los productos de desecho y el oxígeno.
Con el paso de la edad, los mecanismos de control del equilibrio se vuelven menos eficaces. La mayoría de las personas necesita de seis a ocho vasos de agua al día (de 1,5 a 2 litros al día, como mínimo). También se puede obtener agua de los zumos, los refrescos y otras bebidas, las sopas y las verduras. El café y algunas bebidas tienen una función diurética que ayuda a eliminar líquidos y minerales del cuerpo. Se deben incluir en la dieta salvo en ciertos casos en los que se recomienda evitarlos.

La fibra

La fibra no es un nutriente, pero es muy importante incluirla en alguna de las ingestas diarias. Sirve principalmente para mantener una dieta equilibrada, retiene líquidos y proporciona la masa necesaria para transportar los desechos corporales. El intestino puede así funcionar con mayor regularidad. Esto es importante a medida que pasan los años, ya que dicho órgano pierde elasticidad y movilidad, por lo que aumenta la tendencia al estreñimiento.

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12/02/2010

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