Primer régimen, ¿primer paso en falso?
Es difícil ser adolescente y aceptar la evolución de tu cuerpo… sobre todo cuando las revistas te muestran imágenes de modelos con medidas de ensueño. Pero, ¿es necesario ceder a los cantos de sirena de la delgadez y caer en la trampa de la báscula? Aquí te presentamos algunos consejos que debes seguir antes de iniciar un régimen.
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En su búsqueda de una silueta perfecta, las adolescentes a veces se sumergen en regímenes excesivos. Pero todo tiene un riesgo: a largo plazo, su eficacia está limitada y pueden perturbar el crecimiento y el estado de salud general.
Entre el sobrepeso y el peso óptimo
Antes de todo, la adolescente, que vigila drásticamente su peso, debe desconfiar de las falsas interpretaciones sobre el origen sus kilos. Además, la evolución del cuerpo varía en función del sexo, puesto que las chicas desarrollan, de forma natural, más cantidad de grasa que los chicos. Además, la pubertad también acarrea, de forma natural, un aumento de peso, que lejos está del sobrepeso o la obesidad.
En efecto, el organismo está en pleno periodo de crecimiento: entre los diez y 15 años, una chica puede crecer unos 20 cm. y aumentar unos 20 Kg. de peso, ¡por eso necesita una aportación energética importante! Pero también es fundamental ingerir alimentos ricos en proteínas, calcio y hierro, ya que son elementos que condicionan el crecimiento, la salud de los huesos y la inmunidad de la adolescente en potencia.
¡Es peor el remedio que la enfermedad!
Así pues, cualquier comportamiento alimenticio restrictivo debe evitarse durante la adolescencia, puesto que puede perturbar el crecimiento. Los regímenes drásticos y las fórmulas de adelgazamiento que recomiendan las chicas de clase o que leen en las revistas quedan terminalmente prohibidas: además de ser peligrosas, se ha comprobado que son más ineficaces a largo plazo. Los regímenes que comportan una pérdida de peso muy rápida son un fracaso. El cuerpo se apresura a recuperar la materia grasa cuando el régimen se para. Además, la privación engendra rápidamente un hambre permanente que puede desembocar en crisis de bulimia. Las jóvenes adolescentes se exponen al fenómeno “yo-yo”, que prepara la llegada del sobrepeso y la celulitis. Se arriesgan, además, a desarrollar otros trastornos, como la anorexia o la bulimia. Además, los regímenes demasiado estrictos provocan una perturbación de los ciclos hormonales.
Saltarse una comida no permitirá que el cuerpo adelgace en buenas condiciones. Al contrario, el organismo empezará a almacenar energía por miedo a que después no tenga y las recaídas son muy frecuentes, especialmente en los alimentos muy energéticos.
¡Una alimentación adaptada y deporte!
Sin embargo, en caso de sobrepeso real, es preferible acudir a un especialista para evitar las carencias nutricionales, el cansancio y las recaídas en algún régimen. Pero en caso de que se trate simplemente de una preocupación estética, es mejor seguir algunas reglas dietéticas sencillas:
- Estructura las comidas: haz al menos tres comidas al día y no olvides que el desayuno es la más importante. El tentempié de mediodía puedes mantenerlo, ya que evitará que piques.
- Prohíbe los almuerzos rápidos: opta por una comida tranquila y limita los restaurantes de comida rápida. Como mucho, una vez a la semana.
- Rehabilita el pan y los alimentos feculentos: a veces los adolescentes denigran estos alimentos porque los consideran como la causa de su aumento de peso. Sin embargo, los alimentos feculentos sacian el hambre y evitan que picotees entre las comidas. Prevé una porción de carne, pescado o huevos dos veces al día para tener suficiente aportación de hierro. Debes sabes que el pescado contiene muy poco contenido graso comparado con la carne magra. Además, la carne blanca es muy recomendable.
- Consume un producto lácteo durante cada comida (leche, yogur, queso…). Es cierto, el queso es muy graso, pero es muy rico en calcio, así que puedes comerlo una vez al día.
- Limita los productos ricos en materia grasa (10 gr. de mantequilla y 20 gr. de aceite al día), los dulces y las bebidas azucaradas.
No hay un régimen específico para el adolescente… Sin embargo, el modo de vida debe estar acompañado por una verdadera cultura del movimiento. De este modo, para evitar los kilos que te sobran, nada mejor que la práctica de una actividad física regular durante todo el año.
Caroline Bourganel
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