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Haz balance de tu peso

El sobrepeso siempre es producto de un desequilibrio entre la ingesta de calorías y el gasto energético: hemos comido demasiado, pero no nos hemos movido lo suficiente. Pero llegados a este punto es importante diferenciar entre lo que es un ligero sobrepeso, un problema fundamentalmente estético, y una obesidad severa, una amenaza grave para la salud.

Haz balance de tu peso
© Thinkstock

Normalmente se distinguen cuatro grados que van del sobrepeso a la obesidad mórbida, a partir de un índice de corpulencia llamado Índice de Masa Corporal —IMC o BMI (Body Mass Index, en sus siglas inglesas)—. Este índice, que se calcula fácilmente partiendo del peso y de la estatura, es bastante más fiable que la diferencia con el «peso ideal», caída en desuso.

¿Cuál es tu IMC?

Para calcular el IMC se divide el peso (en kg) por la altura (en metros) elevada al cuadrado. Por ejemplo, una persona que mide 1,70 m y que pesa 60 kg tiene un IMC de 60/1,70 x 1,70 = 20,76 kg/m2.  

En el caso de una persona adulta, un IMC comprendido entre 18,5 y 24,9 se considera normal. Por debajo de un IMC de 18,5, se habla de delgadez extrema. Por encima de 24,9 se habla de sobrepeso u obesidad.

El umbral de la obesidad está fijado en un IMC de 30, y a partir de él se distinguen tres grados: la obesidad moderada, grave y mórbida. Con nuestro test, podrás calcular tu índice de masa corporal (IMC).

Terminología habitual

IMC

Peso normal

De 18,5 a 24,9

Sobrepeso

De 25 a 29,9

Obesidad moderada

De 30 a 34,9

Obesidad grave

De 35 a 39,9

Obesidad mórbida

A partir de 40

Tipos de riesgos para la salud.

Como es lógico, los riesgos para la salud aumentan en función del grado de sobrepeso u obesidad. El término obesidad «mórbida», la fase más grave de la enfermedad, refleja perfectamente la noción de una amenaza vital a medio plazo.

En la práctica, existen dos situaciones muy diferentes:

Un simple sobrepeso (IMC de 25 a 29,9) no da lugar, en sí mismo, a enfermedades particulares. Sin embargo, puede ser un factor de agravación de enfermedades tales como la diabetes, la hipertensión arterial, la artrosis, etc.

A partir de un IMC de 30, umbral de la obesidad, las estadísticas indican que se entra en una zona de riesgo alto en relación con la población general. Es decir, que el exceso de peso puede ser la causa principal de un gran número de complicaciones médicas —además de la repercusión social y psicológica que acarrea—. Esta es la razón por la que la obesidad se reconoce hoy en día como una verdadera enfermedad, que exige un seguimiento médico específico.

Enfermedades estrechamente relacionadas con la obesidad.

Estadísticamente, las personas obesas corren mayor riesgo de sufrir los siguientes tipos de complicaciones:

Metabólicas: Problemas relacionados con los lípidos (demasiado colesterol, triglicéridos) y diabetes de tipo 2, también conocida como «diabetes relacionada con la obesidad o del adulto» (por oposición a la diabetes tipo 1, anteriormente llamada  insulinodependiente, que se presenta principalmente en los sujetos jóvenes y delgados);

Cardiovasculares: hipertensión arterial, enfermedades de las arterias coronarias (angina de pecho e infarto), accidentes cerebrovasculares, insuficiencias venosas;

Respiratorias (especialmente el síndrome de «apnea del sueño», pausas respiratorias que pueden dar lugar a muerte súbita);

Reumatológicas (artrosis precoz, lumbalgia, gota);

Digestivas (reflujo gastroesofágico, cálculos en la vesícula biliar, exceso de grasa en el hígado);

Hormonales (disminución de la fertilidad, alteración del funcionamiento de los órganos reproductores femeninos y masculinos);

Oncológicas: en el caso de la mujer incrementa el riesgo de padecer un cáncer ginecológico; en el del hombre incrementa los casos de cáncer de colón y de recto, de la próstata y de la vesícula biliar.

A esta larga lista, hay que añadir los riesgos obstétricos (en caso de embarazo, puede sobrevenir una hipertensión o una diabetes) y quirúrgicos (la anestesia y las operaciones son más peligrosas en el caso de una persona obesa).

Acabemos con una nota optimista: está demostrado que cuando una enfermedad se asocia a un exceso de peso se puede obtener un beneficio para la salud bastante significativo en cuanto se adelgaza un poco (de un 5 a un 10% del peso inicial).

Dr. Laurence Mir

Publicado el 05/03/2010Comentar

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