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Alteraciones metabólicas en la insuficiencia renal

La insuficiencia renal da lugar a fallos multiorgánicos de distinta gravedad, dependiendo del grado de afectación. En su fase más avanzada puede ser necesario un tratamiento sustitutivo (hemodiálisis, diálisis peritoneal, trasplante renal) que realiza, de manera parcial, las funciones de los riñones afectados.

Alteraciones en la insuficiencia renal
© Thinkstock

Junto con una serie de tratamientos complementarios (farmacológicos y no farmacológicos) se favorece una mejor tolerancia y efectividad de las técnicas sustitutivas, y se previene y/o se mejora la intensidad de la frecuente sintomatología de algunos trastornos orgánicos que no consiguen ser totalmente corregidos con las técnicas farmacológicas.
Entre las terapias complementarias no farmacológicas, la alimentación juega un papel fundamental y se orienta principalmente a evitar la malnutrición calórico-proteica y a controlar la ingesta de algunos nutrientes (ej: agua, sodio, potasio, fósforo, etc...), que incluidos arbitrariamente en la dieta pueden agravar algunos problemas ya existentes en la insuficiencia renal .

El ser humano necesita un combustible (la alimentación) para funcionar de forma adecuada; este combustible sufre en el interior del organismo una serie de transformaciones o procesos metabólicos para conseguir un correcto aprovechamiento de los alimentos ingeridos.
En la insuficiencia renal aparecen diversos cambios en los procesos metabólicos habituales del organismo que favorecen las alteraciones nutricionales de los pacientes.
El principal componente de la dieta son los hidratos de carbono o glúcidos (arroz, pasta, patatas, pan, azúcar, etc...). El metabolismo normal de los hidratos de carbono puede verse afectado en la insuficiencia renal (ej: escasa respuesta de la insulina), aunque, habitualmente, desde el punto de vista clínico, no se aprecia de forma evidente excepto en aquellas personas afectadas de diabetes.
Los lípidos o grasas son también imprescindibles para el organismo. En el caso de los pacientes que padecen insuficiencia renal se debe controlar la cantidad y la calidad de la grasa en la alimentación, ya que es frecuente la hiperlipemia (exceso de grasa en sangre).
El tercer componente habitual de la dieta son las proteínas, esenciales para mantener la estructura del organismo. En el paciente con insuficiencia renal puede haber tanto un déficit como un exceso de proteínas, según el estadio en que se encuentra la enfermedad. Será el especialista el que paute las cantidades adecuadas para cada individuo.

Los Minerales: Además de los hidratos de carbono, las grasas y las proteínas, en la dieta habitual encontramos otros componentes, imprescindibles para nuestro organismo y que también pueden presentar alteraciones en el curso de la insuficiencia renal.

SODIO (Na) Posiblemente, el sodio (sal común, alimentos salados, etc.) es el mineral que se toma diariamente en mayor cantidad, variando de una persona a otra, e incluso en una misma persona, dependiendo de las circunstancias ambientales. Normalmente, la ingestión de sodio sobrepasa, en mucho, las necesidades mínimas.
El paciente con insuficiencia renal puede tener dificultad en la eliminación del exceso de sodio, lo que potencia la retención de líquidos y la aparición de edemas, la hipertensión arterial y la insuficiencia cardíaca. Por esta razón es aconsejable limitar la ingesta de sodio, incluso de manera más estricta si existe hipertensión arterial.

POTASIO (K) Para mantener unos niveles constantes de potasio en el organismo, ha de existir un equilibrio entre la cantidad ingerida (frutas frescas y secas, hortalizas, legumbres, etc.) y la cantidad eliminada (más del 90 %) por el riñón. Los individuos que padecen insuficiencia renal, debido a la alteración de la capacidad de eliminación, suelen tener unos niveles de potasio elevados que pueden llegar a provocar alteraciones en los músculos y en el corazón.
Esto obliga muchas veces a limitar su ingesta, al igual que pasa con el sodio.

FÓSFORO (P) El fósforo es un elemento, que entre otras cosas, interviene en la síntesis ósea. Del fósforo que contienen los alimentos (productos lácteos, carnes, legumbres, etc.) se absorbe alrededor de un 70 % a través del intestino, eliminándose el 30 % restante en los excrementos. Una vez en el organismo, su regulación es principalmente renal. Por tanto, a medida que avanza la insuficiencia renal, se aprecia un incremento progresivo de las cifras de fósforo circulante, por lo que suele ser aconsejable limitar su ingestión. Es difícil establecer una dieta pobre en fósforo sin padecer carencias de otras sustancias.
Frecuentemente hay que recurrir a fármacos para mantener los valores adecuados de fósforo.

CALCIO (Ca) Existe una estrecha relación entre el calcio y el fósforo. El calcio es un elemento que interviene en la constitución y en el desarrollo normal del esqueleto, así como en otros procesos del organismo. Una parte esencial del control del calcio se produce a nivel renal.
Este control se puede ver alterado a medida que avanza la insuficiencia renal. Se aconseja que la ingesta de calcio sea aproximadamente de 1.400-1.600 mg/día.

AGUA Además de los líquidos que bebemos, hay que tener en cuenta el agua que contienen los alimentos. Este contenido es variable; por ejemplo, es muy elevado en las frutas y verduras y es menor en la carne. Es importante recordar que algunas cantidades que pueden parecer pequeñas para individuos sanos, son importantes cuando el riñón no funciona adecuadamente.
En las fases avanzadas de la insuficiencia renal no es posible la perfecta regulación hídrica a través del riñón y es necesario un control estricto del líquido que se ingiere.
Generalmente, se considera aceptable una ingesta de agua, o de cualquier otro líquido, de 500 ml (que aproximadamente supone las pérdidas extrarrenales en condiciones normales) más la diuresis habitual en 24 horas. Por ejemplo, si la cantidad de orina en 24 horas es de 500 ml, la cantidad de agua que se recomienda ingerir será igual a: 500 ml de la diuresis + 500 ml de las pérdidas = 1.000 ml de líquido a ingerir.
Recuerde que hay alimentos muy ricos en agua

Publicado el 12/02/2010Comentar


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